


Esta
temporada apostamos por una silueta shakesperiana,
inspirándose en el siglo XVI. Reinventándose a si misma, la marca
ahonda en una revisión de la vestimenta femenina de dicha época
a través de una construcción de patrones previamente descontruidos.
La rigidez inglesa se convierte en una modernidad
contenida donde aflora un romanticismo clásico a la vez que contemporáneo.
Lazos, jaretas, plisados se convierten
en sutiles detalles delicados para conferir a la colección un aire atemporal
a la vez que melancólico.
Superposiciones y combinaciones
de tejidos, dotan a la colección de un aire retro-romántico
aportando una sensación de estructuralidad arquitectónica donde
nada ha sido dejado al azar aunque no lo parezca.
Los abrigos, especialidad de la
casa, una vez más brillan por sus minuciosos detalles que hacen de ellos
prendas únicas, que aunque pensados para resguardarse del frío
son autenticas joyas de construcción y precisión de sastre.
El punto
tricotado elaborado de forma artesanal, a mano, completa esta sensación
de delicadeza romántica que transmite la
firma esta temporada en colores crudos y rojizos.
Lanas, mohair de pelo largo, algodones
suizos chinzados, gasas de seda y el estampado “liberty” formado
por una infinidad de lazos completan con gran acierto la selección de
tejidos que se declinan en colores crudos, negros, morados, verdes y terracotas.
Una colección diferente,
con sello propio y acabados impecables. Una
colección a descubrir...





